miércoles, 12 de marzo de 2014

Aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto presentan síntomas de advertencia antes del incidente.33 La aparición de los síntomas de un infarto de miocardio ocurre, por lo general, de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y rara vez ocurre de manera instantánea.34 Cualquier número de síntomas compatibles con una repentina interrupción del flujo sanguíneo al corazón se agrupan dentro del síndrome coronario agudo.35 Dolor torácico El dolor torácico repentino es el síntoma más frecuente de un infarto, por lo general es prolongado y se percibe como una presión intensa, que puede extenderse o propagarse hasta los brazos y los hombros, sobre todo del lado izquierdo, a la espalda, al cuello e incluso a los dientes y la mandíbula. El dolor de pecho debido a isquemia o una falta de suministro sanguíneo al corazón se conoce como angor o angina de pecho, aunque no son poco frecuentes los infartos que cursan sin dolor, o con dolores atípicos que no coinciden con lo aquí descrito. Por eso se dice que el diagnóstico es siempre clínico, electrocardiográfico y de laboratorio, ya que sólo estos tres elementos juntos permitirán realizar un diagnóstico preciso. Cuando es típico, el dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Corresponde a una angina de pecho pero prolongada en el tiempo, y no responde a la administración de los medicamentos con los que antes se aliviaba (por ejemplo, la nitroglicerina sublingual) ni cede tampoco con el reposo. El dolor a veces se percibe de forma distinta, o no sigue ningún patrón fijo, sobre todo en las personas ancianas y en las personas con diabetes. En los infartos que afectan la cara inferior o diafragmática del corazón puede también percibirse como un dolor prolongado en la parte superior del abdomen que el individuo podría, erróneamente, atribuir a indigestión o acidez. El signo de Levine se ha categorizado como un signo clásico y predictivo de un infarto, en el que el afectado localiza el dolor de pecho agarrando fuertemente su tórax a nivel del esternón.36
Dificultad respiratoria La disnea o dificultad para respirar, ocurre cuando el daño del corazón reduce el gasto cardíaco del ventrículo izquierdo, causando insuficiencia ventricular izquierda y, como consecuencia, edema pulmonar. Otros signos incluyen la diaforesis o una excesiva sudoración, debilidad, mareos (en un 10 por ciento de los casos es el único síntoma), palpitaciones, náuseas de origen desconocido, vómitos y desfallecimiento. Es probable que la aparición de estos últimos síntomas sea consecuencia de una liberación masiva de catecolaminas del sistema nervioso simpático,37 una respuesta natural al dolor y las anormalidades hemodinámicas que resultan de la disfunción cardíaca. Signos graves Los signos más graves incluyen la pérdida de conocimiento debido a una inadecuada perfusión cerebral, shock cardiogénico e incluso muerte súbita, por lo general debido a una fibrilación ventricular. En las mujeres Las mujeres tienden a experimentar síntomas marcadamente distintos a los de los hombres. Los síntomas más comunes en las mujeres son la disnea, la debilidad, la fatiga e incluso la somnolencia, los cuales se manifiestan hasta un mes antes de la aparición clínica del infarto isquémico. En las mujeres, el dolor de pecho puede ser menos predictivo de una isquemia coronaria que en los hombres.38 Infartos sin dolor o sin otros síntomas Aproximadamente un cuarto de los infartos de miocardio son silentes, es decir, aparecen sin dolor de pecho y sin otros síntomas.39 Estos infartos suelen descubrirse tiempo después durante electrocardiogramas subsiguientes o durante una autopsia sin antecedentes de síntomas relacionados con un infarto. Este curso silente es más común en los ancianos, en los pacientes con diabetes40 y después de un trasplante de corazón, probablemente debido a que un corazón donado no está conectado a los nervios del paciente hospedador.41 En pacientes con diabetes, las diferencias en el umbral del dolor, la neuropatía autonómica y otros factores fisiológicos son posibles explicaciones de la ausencia de sintomatología durante un infarto.
InfartoAgudodeMiocardio




Aproximadamente la mitad de los pacientes con infarto presentan síntomas de advertencia antes del incidente.33 La aparición de los síntomas de un infarto de miocardio ocurre, por lo general, de manera gradual, en el transcurso de varios minutos, y rara vez ocurre de manera instantánea.34 Cualquier número de síntomas compatibles con una repentina interrupción del flujo sanguíneo al corazón se agrupan dentro del síndrome coronario agudo.35

Dolor torácico

El dolor torácico repentino es el síntoma más frecuente de un infarto, por lo general es prolongado y se percibe como una presión intensa, que puede extenderse o propagarse hasta los brazos y los hombros, sobre todo del lado izquierdo, a la espalda, al cuello e incluso a los dientes y la mandíbula. El dolor de pecho debido a isquemia o una falta de suministro sanguíneo al corazón se conoce como angor o angina de pecho, aunque no son poco frecuentes los infartos que cursan sin dolor, o con dolores atípicos que no coinciden con lo aquí descrito. Por eso se dice que el diagnóstico es siempre clínico, electrocardiográfico y de laboratorio, ya que sólo estos tres elementos juntos permitirán realizar un diagnóstico preciso. Cuando es típico, el dolor se describe como un puño enorme que retuerce el corazón. Corresponde a una angina de pecho pero prolongada en el tiempo, y no responde a la administración de los medicamentos con los que antes se aliviaba (por ejemplo, la nitroglicerina sublingual) ni cede tampoco con el reposo. El dolor a veces se percibe de forma distinta, o no sigue ningún patrón fijo, sobre todo en las personas ancianas y en las personas con diabetes.
En los infartos que afectan la cara inferior o diafragmática del corazón puede también percibirse como un dolor prolongado en la parte superior del abdomen que el individuo podría, erróneamente, atribuir a indigestión o acidez. El signo de Levine se ha categorizado como un signo clásico y predictivo de un infarto, en el que el afectado localiza el dolor de pecho agarrando fuertemente su tórax a nivel del esternón.36

Dificultad respiratoria

La disnea o dificultad para respirar, ocurre cuando el daño del corazón reduce el gasto cardíaco del ventrículo izquierdo, causando insuficiencia ventricular izquierda y, como consecuencia, edema pulmonar. Otros signos incluyen la diaforesis o una excesiva sudoración, debilidad, mareos (en un 10 por ciento de los casos es el único síntoma), palpitaciones, náuseas de origen desconocido, vómitos y desfallecimiento. Es probable que la aparición de estos últimos síntomas sea consecuencia de una liberación masiva de catecolaminas del sistema nervioso simpático,37 una respuesta natural al dolor y las anormalidades hemodinámicas que resultan de la disfunción cardíaca.

Signos graves

Los signos más graves incluyen la pérdida de conocimiento debido a una inadecuada perfusión cerebral, shock cardiogénico e incluso muerte súbita, por lo general debido a una fibrilación ventricular.

En las mujeres

Las mujeres tienden a experimentar síntomas marcadamente distintos a los de los hombres. Los síntomas más comunes en las mujeres son la disnea, la debilidad, la fatiga e incluso la somnolencia, los cuales se manifiestan hasta un mes antes de la aparición clínica del infarto isquémico. En las mujeres, el dolor de pecho puede ser menos predictivo de una isquemia coronaria que en los hombres.38

Infartos sin dolor o sin otros síntomas

Aproximadamente un cuarto de los infartos de miocardio son silentes, es decir, aparecen sin dolor de pecho y sin otros síntomas.39 Estos infartos suelen descubrirse tiempo después durante electrocardiogramas subsiguientes o durante una autopsia sin antecedentes de síntomas relacionados con un infarto. Este curso silente es más común en los ancianos, en los pacientes con diabetes40 y después de un trasplante de corazón, probablemente debido a que un corazón donado no está conectado a los nervios del paciente hospedador.41 En pacientes con diabetes, las diferencias en el umbral del dolor, la neuropatía autonómica y otros factores fisiológicos son posibles explicaciones de la ausencia de sintomatología durante un infarto.


miércoles, 5 de marzo de 2014

PRICIPALES CAUSAS DEL SINTOMAS AGUDO DE MIOCARDIO

Manifestaciones más frecuentes

La manifestación principal del ataque cardiaco es el dolor torácico, cuyas características es importante que se conozcan para detectarlo rápidamente y actuar de manera precoz, en caso de que se presente.
El dolor es muchas veces descrito como una sensación opresiva e intensa que se localiza en el tórax (en el pecho). Los pacientes a veces lo expresan como una coraza que les aprieta el corazón; otras veces lo describen como una sensación de quemazón, o incluso de muerte inminente.
Este dolor no siempre aparece en el tórax; otros lugares donde puede localizarse son: a nivel del estómago (confundiéndose frecuentemente con una indigestión), en los brazos, en la espalda, en la mandíbula o en el cuello.
Muchas veces esta sensación se acompaña de debilidad, sudoración, náuseas o vómitos, y ansiedad.

Inicio del dolor

El inicio del cuadro puede producirse mientras la persona permanece en reposo, o incluso mientras duerme, provocando su despertar. También podría aparecer, aunque es menos frecuente, después de realizar un ejercicio, pero cuando este se interrumpe no desaparece el dolor (a diferencia de la angina de pecho).

Cuadros atípicos

Es importante destacar que una parte de los pacientes sufren el infarto de manera silenciosa; es decir, que no presentan el cuadro anteriormente descrito y el diagnóstico se establece de manera tardía al realizarles pruebas por cualquier otra razón. En otras ocasiones, como ocurre en los ancianos y diabéticos, el dolor que aparece no presenta las características típicas, retrasando muchas veces el diagnóstico de infarto.
En algunas personas, la primera manifestación del infarto es la sensación de falta de aire o ahogo, acompañándose o no de dolor torácico. Hay también un pequeño grupo de pacientes cuyo único síntoma es un desmayo repentino.

Exploración del paciente

La exploración física es muy variable en el infarto de miocardio. Mientras se está produciendo el dolor, es frecuente que el paciente se encuentre pálido, sudoroso y nervioso, intentando aplacar su dolor con cambios de postura frecuentes. El pulso de estos pacientes suele ir más rápido de lo normal.
INCIDENCIA DEL INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO EN EL ECUADOR

El ataque al corazón es uno de los principales. Su incidencia aumentó en los últimos 25 años.
La falta de ejercicio, los malos hábitos alimenticios y el tabaquismo se vuelven un problema para el corazón de los ecuatorianos. Estos factores, sumados a otros de riesgo, como hipertensión, obesidad y colesterol alto, son los causantes directos de las enfermedades cardiovasculares, que constituyen el primer motivo de muerte en el país.

De acuerdo a los reportes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), provocan el fallecimiento de 10.000 personas al año; de 28 cada día y de una cada 50 minutos.

Las de mayor incidencia son la enfermedad cerebro vascular, la diabetes mellitus, la hipertensión y el infarto.

El cardiólogo Roberto Lecaro indica que, en efecto, los males del corazón están en aumento, en especial el infarto, que empezó su escalada de mortalidad en los últimos 25 años.

Las cifras así lo demuestran. En 1978 los infartos provocaban la muerte de 18 personas por cada 100.000 habitantes y, en 1998, la de 19 por cada cien mil. Hoy, la tasa se ubica en 20,3 por cada cien mil habitantes, provocando 2.571 fallecimientos anuales.

Según Lecaro, el problema pasa por la alimentación, el sedentarismo, el estrés y la falta de prevención. Y es que este tipo de enfermedades no presentan síntomas sino al momento del infarto o de la llamada muerte súbita, que es el fallecimiento dentro de la primera hora de producirse los malestares.

El doctor Eduardo Abril respalda su afirmación. Dice que los ataques son cada vez más frecuentes porque hay un aumento de la arteroesclerosis, la enfermedad que provoca el infarto debido a la obstrucción progresiva de las arterias coronarias.

Él señala que en su desarrollo confluyen, a más de los factores adquiridos, los propios del ser humano, como la edad o el sexo. “Las arterias se van deteriorando con los años y de forma más rápida en el hombre, por eso sufren más de ataques cardiacos”.

En el 2002, 1.540 hombres murieron de ataques al corazón frente a 1.031 mujeres.

Abril explica que la enfermedad se desarrolla tardíamente en el sexo femenino por la protección que brindan las hormonas. Sin embargo, esta se pierde después de la menopausia o debido a problemas que afectan su producción, como diabetes, aumento exagerado de peso o tabaquismo. Lecaro dice que ese es uno de los factores de más alto riesgo. “Solo el consumir un cigarrillo por día produce 40% más de infarto al corazón”.

La mejor opción es el ejercicio diario, por eso el Grupo de Apoyo para la Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares promueve para este domingo la V caminata Por el Corazón y la Vida. El recorrido  partirá a las 10h00, desde la Av. José Santiago Castillo, entre el World Trade Center y Canal Uno.

LATIDOS

Alimentación
El consumo de alimentos ricos en frutas, vegetales, granos, pescado, productos lácteos descremados y grasas buenas como las nueces, maní o aceite de oliva previenen las enfermedades cardiovasculares, incluida la diabetes.

Ejercicios
Se recomienda practicar 30 minutos de ejercicio diario, cinco veces a la semana.

Diabetes
Los diabéticos no sienten el infarto cuando se está produciendo, por eso deben extremar los chequeos de su corazón.